| Entrevista de la semana: Soledad Castro, del SAG |
“El desarrollo de una denominación de origen debe tener una base técnica y científica”
Pesa a que no se habla de plazos, incluir nuevas Denominaciones de Origen en nuestro país no parece una tarea sencilla. Soledad Castro, jefa de la División de Protección Agrícola del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) explica que la propuesta de modificar el Decreto 464 hasta ahora sólo incluye las áreas geográficas de Zapallar, Cartagena, Litueche y Empedrado. Sin embargo, las zonas denominadas alto, central y costero, no estarían consideradas.
Aunque no dio fechas, la encargada aclaró que no basta sólo con efectuar la solicitud. También se deben entregar estudios técnicos –de superficie, variedades plantadas en el sector, estudio edafoclimático, entre otros– en base a los cuales se realiza un análisis antes de tomar una decisión.
-¿Cuán importante es que se revisen las actuales Denominaciones de Origen de las zonas vitivinícolas en Chile? ¿Desde cuándo se viene planteando esta idea y qué ha ocurrido?
-Siempre es importante la revisión de las denominaciones existentes, debido a que investigaciones de clima y de suelo han dado como resultado la plantación de vides en nuevas zonas de producción cuyos vinos tienen características diferenciadas, caracterizados fuertemente por su medio geográfico.
Han ido adquiriendo una reputación en el mercado que hace necesario que estos productos puedan conseguir la calificación de denominación de origen, signos indicativos de la calidad para el consumidor. Además hay una tendencia a desarrollar zonas pequeñas, que en el contexto general se ven disminuidas.
Desde que se estableció el decreto Nº 464 existe el interés por parte del sector productor de incorporar nuevas zonas de producción a la normativa vigente, por los beneficios que se pueden obtener, pero hay que tener presente que esta incorporación esté basada en fundamentos técnicos.
-¿Qué implicancias (efectos y beneficios) puede tener una nueva división de los valles para incluir las áreas nuevas (alto, central y costero)? Es decir, estudios geológicos o geográficos, climáticos, ambientales; cambios en los mapas actuales u otros.
-La inclusión de áreas nuevas permite la identificación de los vinos elaborados a partir de uvas producidas en esas zonas geográficas, lo cual le podría otorgar a esos vinos características distintivas y propias.
Con fecha 17 de noviembre de 2008, se llevó a cabo una reunión de la Comisión Asesora al director nacional en materias vitivinícolas, en la cual participaron representantes del sector público, privado y académicos. En dicha reunión el Servicio planteó un proyecto de modificación al Decreto Nº 464, el cual establece zonificación vitícola y fija normas para su utilización, a petición de solicitudes recibidas recientemente del sector privado para incluir las áreas geográficas de Zapallar, Cartagena, Litueche y Empedrado, previo estudio y análisis.
Las zonas mencionadas alto, central y costero no están contempladas en el proyecto de modificación presentado.
Ante esta propuesta de modificación, Vinos de Chile y la Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos, acordaron realizar un estudio y proponer otras modificaciones al mencionado decreto, como también ver la posibilidad de incluir otras áreas o subzonas de producción, de interés para el sector productor.
-¿Qué ventajas y desventajas tendrá incluir estas nuevas Denominaciones?
-Se debe tener presente que toda nueva inclusión debe realizarse bajo las mismas pautas en que fueron otorgadas las ya existentes. Es decir, los límites están dados por la división administrativa del territorio. Por lo tanto, las proposiciones de zonificación no deben descuidar el aspecto jurídico en que está basado este decreto. Dado lo anterior, las denominaciones alto, central y costero presentan la dificultad de establecer cuáles son los valles y los límites para definirlas.
-¿Cuán complejo es hacer este trabajo y en cuánto tiempo se pueden aprobar las nuevas denominaciones?
-Desde el punto de vista administrativo y legal, el proceso se inicia con la solicitud al director nacional del SAG, de incluir nuevas denominaciones de origen. El director posteriormente convoca a la Comisión Asesora en Materias Vitivinícolas, en que están los representantes de todos los estamentos del sector privado y estatal, quienes evalúan y analizan esta inclusión, que se define por consenso. Si la proposición es aceptada, se presenta una propuesta de proyecto con la modificación acordada, la cual es revisada por la División Jurídica del Servicio, para luego enviarse a consideración y aprobación por parte del Ministerio de Agricultura y posterior firma de la Presidenta de la República.
Cabe destacar que no basta sólo con solicitar que se incluya un área o zona de producción por un particular. Esta solicitud debe estar avalada por un informe técnico que incluya superficie y variedades plantadas en el sector, estudio edafoclimático, número de productores involucrados en el área, volúmenes y destino del vino producido. El desarrollo de una denominación de origen debe tener una base técnica y científica, con el análisis que respalde su inclusión.
-¿Qué efectos puede tener a nivel de información en las etiquetas y de validación en los demás países? Es decir, ¿no se contrapone con alguna norma extranjera o cosas de ese tipo?
-Luego de publicada la modificación en el Diario Oficial, éstas pueden ser utilizadas a nivel nacional, previo respaldo de la certificación otorgada por las respectivas empresas acreditadas en certificación de uvas y vinos con denominación de origen, lo que significa que dichas menciones pueden ser incluidas en las respectivas etiquetas de los vinos.
En cuanto a la exportación de vinos con las nuevas denominaciones de origen, para evitar los rechazos en destino, se deben realizar los trámites de reconocimiento en los distintos países con los cuales Chile ha suscrito acuerdos, para lo cual se debe cumplir con los protocolos definidos para dicho trámite.
Via: Vendimia.cl



Comentarios recientes