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Entrevista de la Semana - Michelle Marin, Gerente General Ruta del Vino Maipo Alto

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Extender la ruta y realizar diversas actividades que involucren a otros actores ligados a la industria vitivinícola, son algunas de las metas que se han propuesto en la Ruta del Vino del Maipo Alto este año. El objetivo, explica Michelle Marín, gerente general de la Ruta, no sólo es incluir a otras viñas que se encuentran en el valle sino también hoteles, restaurantes y otras empresas que permitan potenciar dicha zona como un destino turístico.

-¿Cómo está organizada la ruta y cuántas viñas están asociadas?
-Son siete viñas las que integran la ruta y la idea es incluir otras más.

-¿Cuáles son los planes que tienen para este año? han pensado desarrollar alianzas con asociaciones de viñas o rutas de otros países, por ejemplo…
-La idea este año es hacer crecer la ruta pero, dentro del mismo valle, enriquecerla, ampliarla; desarrollar más ofertas, más atractivos y en eso estamos trabajando.
También realizamos “La noche del Maipo Alto” que la estamos programando para octubre y esperamos efectuar otras actividades grandes que agrupen a otros actores del valle.

-Te refieres a más viñas, restaurantes…
-La idea este año es hacer crecer la Ruta pero dentro del mismo valle, incorporando a más viñas y otros establecimientos como hoteles, restaurantes y otras empresas que están relacionadas con el turismo. El objetivo es trabajarla mucho más como destino turístico partiendo del gancho que es el vino y las viñas pero también que haya actividades complementarias.

-Actualmente son siete las viñas que integran la ruta, ¿a cuántas esperan incorporar este año?
-Hay 14 viñas en el valle. Meta no tenemos pero la idea es hacerla crecer. También hay viñas grandes, las principales que son Concha y Toro, Santa Rita y Cousiño Macul. Con éstas dos últimas ya hemos realizado algunas actividades. Aunque ellas no pertenecen a la Ruta del Maipo Alto, hicimos un programa de señalética común el año pasado y casi todo el Maipo Alto tiene letreros que dan la bienvenida al valle y están señalizadas las viñas.
La idea es poder seguir realizando ese tipo de actividades que motiven a las viñas grandes a participar.

-Dentro de estos planes tienen considerado realizar seminarios o se quieren centrar en otro tipo de eventos?
-Sí, tenemos programado, para el primer semestre, hacer un seminario de prospección para agrupar a todos estos actores. El segundo semestre tenemos pensado organizar algunas actividades como Maipo Alto que convoque más turismo y esté centrado en actividades más ligadas al vino.
Otra de las actividades que estamos desarrollando es hacer estudios de terroir que va a ser un proyecto que vamos a ir realizando durante el año.

-¿De qué se trata? Trabajan en cada una de las viñas y luego tratan de definir uno que las caracterice mejor…
-El objetivo es hacer un estudio para determinar características comunes que definan un terroir del Maipo Alto. Estamos recién en la etapa de elaboración del proyecto para después empezar a ver características comunes de suelo, clima, altura, temperatura… Lo que se busca es poder definir criterios para establecer un terroir común. Posteriormente vamos a ir profundizando cuál de ellos queremos ahondar porque cada uno de ellos va a requerir tiempos específicos.

-¿Cómo será la forma de trabajo? Se reúnen con las viñas, analizan ciertos temas…
-Esa es la idea; desarrollar una propuesta y que las viñas participen porque tienen que facilitar sus instalaciones para poder hacer las mediciones o los estudios; conversar con las personas…
Poco a poco se van a ir incorporando a otras personas. La idea es, a futuro, llegar establecer a una denominación de origen y registrarla. El valle del Maipo alto tiene características muy diferenciadoras de los vinos y lo que se busca es establecer estas diferencias.

-¿Qué factibilidad hay de que ustedes se asocien con otras rutas u organizaciones de otros países? En el Valle de Casablanca hicieron un convenio con entidades del Valle de Napa en EE.UU. ¿Es posible que ustedes logren concretar una alianza de este tipo?
-Trabajar con rutas internacionales es muy positivo porque te ayuda a focalizar lo que ellos ya han hecho y hacia dónde ir. Pero también creo que es súper rescatable trabajar con las otras rutas dentro de Chile para poder trabajar Chile como un destino enoturístico. No nos debiéramos mirar como competencia sino salir en forma agrupada a promover a Chile como destino enoturístico.

-Y a partir de eso, ¿Cuáles son los desafíos que se les presentan a ustedes como ruta y a las demás rutas del país y cómo creen que se pueden resolver?
-Primer que nada, cada una de las ruta tiene que trabajar más cohesionadamente el trabajo interno; el producto que estamos desarrollando. Y después viene una etapa posterior, que podría ocurrir próximamente, que es reunirnos a ver políticas comunes de cómo salir a promocionarnos.

¿Qué implica este desarrollo de políticas comunes? funcionar en base a una forma de trabajo similar…
-Todavía no hemos tenido ningún acercamiento pero mi idea es poder trabajar un destino común; orientar los esfuerzos para captar la atención de la gente para que mire a Chile como un destino enoturístico, con una visión macro y luego, ver las individualidades.

-¿Por qué ese concepto no está desarrollado o logrado? ¿en cuánto tiempo se podría alcanzar?
-Creo porque están trabajando en crear y unificar criterios, consolidarse primero. Creo que va a ser una etapa natural que se va a dar posteriormente. No sé en cuanto tiempo; no nos hemos reunido todavía.

Via: Vendimia.cl


Entrevista de la semana - Michelle Marin

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Extender la ruta y realizar diversas actividades que involucren a otros actores ligados a la industria vitivinícola, son algunas de las metas que se han propuesto en la Ruta del Vino del Maipo Alto este año. El objetivo, explica Michelle Marín, gerente general de la Ruta, no sólo es incluir a otras viñas que se encuentran en el valle sino también hoteles, restaurantes y otras empresas que permitan potenciar dicha zona como un destino turístico.

-¿Cómo está organizada la ruta y cuántas viñas están asociadas?
-Son siete viñas las que integran la ruta y la idea es incluir otras más.

-¿Cuáles son los planes que tienen para este año? han pensado desarrollar alianzas con asociaciones de viñas o rutas de otros países, por ejemplo…
-La idea este año es hacer crecer la ruta pero, dentro del mismo valle, enriquecerla, ampliarla; desarrollar más ofertas, más atractivos y en eso estamos trabajando.
También realizamos “La noche del Maipo Alto” que la estamos programando para octubre y esperamos efectuar otras actividades grandes que agrupen a otros actores del valle.

-Te refieres a más viñas, restaurantes…
-La idea este año es hacer crecer la Ruta pero dentro del mismo valle, incorporando a más viñas y otros establecimientos como hoteles, restaurantes y otras empresas que están relacionadas con el turismo. El objetivo es trabajarla mucho más como destino turístico partiendo del gancho que es el vino y las viñas pero también que haya actividades complementarias.

-Actualmente son siete las viñas que integran la ruta, ¿a cuántas esperan incorporar este año?
-Hay 14 viñas en el valle. Meta no tenemos pero la idea es hacerla crecer. También hay viñas grandes, las principales que son Concha y Toro, Santa Rita y Cousiño Macul. Con éstas dos últimas ya hemos realizado algunas actividades. Aunque ellas no pertenecen a la Ruta del Maipo Alto, hicimos un programa de señalética común el año pasado y casi todo el Maipo Alto tiene letreros que dan la bienvenida al valle y están señalizadas las viñas.
La idea es poder seguir realizando ese tipo de actividades que motiven a las viñas grandes a participar.

-Dentro de estos planes tienen considerado realizar seminarios o se quieren centrar en otro tipo de eventos?
-Sí, tenemos programado, para el primer semestre, hacer un seminario de prospección para agrupar a todos estos actores. El segundo semestre tenemos pensado organizar algunas actividades como Maipo Alto que convoque más turismo y esté centrado en actividades más ligadas al vino.
Otra de las actividades que estamos desarrollando es hacer estudios de terroir que va a ser un proyecto que vamos a ir realizando durante el año.

-¿De qué se trata? Trabajan en cada una de las viñas y luego tratan de definir uno que las caracterice mejor…
-El objetivo es hacer un estudio para determinar características comunes que definan un terroir del Maipo Alto. Estamos recién en la etapa de elaboración del proyecto para después empezar a ver características comunes de suelo, clima, altura, temperatura… Lo que se busca es poder definir criterios para establecer un terroir común. Posteriormente vamos a ir profundizando cuál de ellos queremos ahondar porque cada uno de ellos va a requerir tiempos específicos.

-¿Cómo será la forma de trabajo? Se reúnen con las viñas, analizan ciertos temas…
-Esa es la idea; desarrollar una propuesta y que las viñas participen porque tienen que facilitar sus instalaciones para poder hacer las mediciones o los estudios; conversar con las personas…
Poco a poco se van a ir incorporando a otras personas. La idea es, a futuro, llegar establecer a una denominación de origen y registrarla. El valle del Maipo alto tiene características muy diferenciadoras de los vinos y lo que se busca es establecer estas diferencias.

-¿Qué factibilidad hay de que ustedes se asocien con otras rutas u organizaciones de otros países? En el Valle de Casablanca hicieron un convenio con entidades del Valle de Napa en EE.UU. ¿Es posible que ustedes logren concretar una alianza de este tipo?
-Trabajar con rutas internacionales es muy positivo porque te ayuda a focalizar lo que ellos ya han hecho y hacia dónde ir. Pero también creo que es súper rescatable trabajar con las otras rutas dentro de Chile para poder trabajar Chile como un destino enoturístico. No nos debiéramos mirar como competencia sino salir en forma agrupada a promover a Chile como destino enoturístico.

-Y a partir de eso, ¿Cuáles son los desafíos que se les presentan a ustedes como ruta y a las demás rutas del país y cómo creen que se pueden resolver?
-Primer que nada, cada una de las ruta tiene que trabajar más cohesionadamente el trabajo interno; el producto que estamos desarrollando. Y después viene una etapa posterior, que podría ocurrir próximamente, que es reunirnos a ver políticas comunes de cómo salir a promocionarnos.

¿Qué implica este desarrollo de políticas comunes? funcionar en base a una forma de trabajo similar…
-Todavía no hemos tenido ningún acercamiento pero mi idea es poder trabajar un destino común; orientar los esfuerzos para captar la atención de la gente para que mire a Chile como un destino enoturístico, con una visión macro y luego, ver las individualidades.

-¿Por qué ese concepto no está desarrollado o logrado? ¿en cuánto tiempo se podría alcanzar?
-Creo porque están trabajando en crear y unificar criterios, consolidarse primero. Creo que va a ser una etapa natural que se va a dar posteriormente. No sé en cuanto tiempo; no nos hemos reunido todavía.

Via: Vendimia.cl


Entrevista de la semana - Aída Toro: “De toda esta crisis hay que tratar de salir fortalecidos”

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Lograr exportar 50.000 cajas, consolidarse en los destinos actuales y llegar a tres nuevos mercados son algunas de las metas que Viña Chocalán se ha propuesto este año. Aída Toro, gerente general de la empresa, explica que los envíos de la empresa crecieron en volumen, valor y precio promedio, gracias a la consolidación en naciones europeas, asiáticas y latinoamericanas y a un mejor trabajo con los importadores.

-¿Cómo fue el desempeño de la viña en 2008?

El año 2008, Viña Chocalán exportó 36.908 cajas valorizadas en US$ 1.650.658. El precio promedio por caja fue de US$ 44,72. Mientras que en el año 2007 se exportó 31.461 cajas valorizadas en US$ 1.204.049 y el precio promedio por caja fue de US$ 38,27.
Esto muestra un 17,3% de crecimiento en volumen; un 37,1% en valor y un 16,9% en precios.

-¿A qué se debe este resultado?

-Las ventas crecieron por la apertura de nuevos mercados como Suecia, Hong Kong, Indonesia, Costa Rica, Uruguay y República Checa. Pero más que nada, por un mejor trabajo de nuestros importadores de mercados como Canadá, Inglaterra e Irlanda. Son los mercados que más crecieron en volumen el último año.
También el aumento de facturación se debe, en gran parte también, a la negociación de nuevos precios, que fue una reacción de Chocalán a la situación del tipo de cambio. Pero la principal razón del aumento del precio promedio, fue el incremento de ventas de las líneas de más alto nivel de calidad y precio.
En 2008 teníamos unas metas muy altas que nos habíamos autoimpuesto y no logramos alcanzar, producto de la crisis fuerte que se empezó a sentir y que la empezamos a sentir nosotros a partir de septiembre del año pasado, cuando las órdenes que esperábamos no llegaron con la fluidez que esperábamos. Entonces, respecto de 2007, el crecimiento fue fuerte pero no tanto como para lograr las metas que nos habíamos propuesto.
Eso fue producto de un frenazo en la demanda afuera y en que los importadores empezaron a ser más cuidadosos y empezaron a bajar mucho los stocks que tenían.

-¿En qué países fue más evidente este frenazo?

-El más evidente fue EE.UU., que fue muy, muy fuerte y se hizo bastante evidente en Inglaterra, a pesar de que sobrepasó las metas que nos habíamos propuesto. Si hubiera seguido con la misma tendencia que había mostrado durante el año, habríamos logrado despachar bastante más. Nosotros nos habíamos planteado una meta de exportar 50.000 cajas.
Pero qué nos pasa, empezamos 2009 con unas órdenes realmente fuertes, para nosotros fue de mucho movimiento, para ser enero y febrero, entonces todo lo que no tuvimos a finales de año pasado se nos está dando muy bien ahora en estos meses.

¿Y son los mismos mercados o hay otros?

-Sí. Nosotros ya estamos exportando directamente a 22 países pero tenemos cubiertos 25, porque hay tres países que importan a través de nuestro importador de Bélgica. Pero la viña ya está en 25 países en este momento.
El objetivo para este año es consolidar esos mercados y, tratar de abrir tres más que nos interesan: Rusia, Japón y Vietnam, en los que vamos a trabajar pero no seguir buscando más mercados por abrir sino que enfocarse en los que ya tenemos.

-¿Cuáles son las proyecciones en ventas para este año?

-Somos de la idea de plantearnos metas altas. El año pasado nos propusimos vender 50.000 cajas y habiendo logrado el 80% de esa meta, estamos tranquilos. Logramos un 70%.
Ahora, a pesar de la crisis, volvimos a fijarnos las mismas 50.000 cajas. Analizando cada uno de los mercados, llegamos a la conclusión de que podría ser que lleguemos a esa cantidad. Vamos a ver.

-¿Cómo ve el escenario para este año? Si bien en muchos sectores que ya se han visto afectados por la crisis financiera, se dice que la industria vitivinícola chilena se vería beneficiada por la relación precio calidad…

-Eso es absolutamente cierto y estamos todos confiando en eso. En la medida que los consumidores que están acostumbrados a pagar precios muy altos descubran que existen marcas -como Chocalán o muchas otras chilenas- que tienen una excelente calidad a un precio menor, tiene que ser beneficioso para marcas como la nuestra y para el vino chileno en general.
Creo que, de toda esta crisis, hay que tratar de salir fortalecidos y eso es aprovechar esa coyuntura, trabajar harto con los importadores. Además, aprovechar de autoanalizarse y auto-controlarse y tratar, realmente de bajar sus costos y hacerse más eficiente. Por todos lados debiéramos de salir fortalecidos de esta crisis.

-A parte de llegar a esos tres nuevos mercados, ¿qué otros planes tienen a mediano y largo plazo? Hacer nuevas inversiones, extender los viñedos o eso todavía está en pausa…

-Está absolutamente en pausa. Actualmente tenemos 125 hás. Plantadas y el proyecto fue diseñado y pensado para 150. Todo en Chocalán se ha ido haciendo paso a paso; nada apresurado. Y esa decisión de con qué variedades crecer estas últimas 25 hás. es para nosotros súper importante y es un tema que requiere más plazo. Ya tenemos una idea de las variedades que están siendo bastante exitosas pero las cosas cambian mucho y no es asunto de ser exitoso en el mercado sino que sea la mejor opción para Chocalán, donde obtenga las mejores calidades. A lo mejor es un Syrah, un Cabernet Sauvignon o un Carménère pero por ahí va. Y no vamos a crecer mientras no tengamos absolutamente claro eso.

-En ese sentido se ha planteado que analizar el consumo o la demanda por el mismo hecho de ser variable y que más que vender los que se produce hay que centrarse en producir lo que se vende. ¿Comparte esa idea?

-Eso siempre lo tomamos en cuenta al decidir qué plantar. Pero creo que no es lo más importante en la decisión de qué variedades plantar. Uno después, con las variedades que tiene puede ir jugando con vinos más o menos maderizados, de más rápido consumo o vinos más de guarda. Se puede producir de acuerdo a las tendencias del mercado. Pero un proyecto como Chocalán, que ha sido siempre pensado como un proyecto de terroir, hay que tratar de producir lo que mejor se pueda dar en ese terreno. Y, en general aumentar las calidades de los vinos, que estamos en ese proceso.
Partimos muy bien asesorados y cada día estamos ganado más experiencia y conocemos mejor lo que tenemos. Entonces hay que potenciar un aumento de calidad y que todo en la compañía vaya hacia ese mismo sentido. Crecer en un 17% en precio promedio, esa es la idea y eso no significa aumentar fuertemente los precios de cada una de líneas sino crecer en los vinos de mayor calidad.
No soy partidaria de andar arrancando el Merlot porque hubo una película que hablaba pestes sobre él y plantar sólo Pinot Noir. Porque en unos años más, puede que el Merlot vuelva. Hay que hacerle caso a las tendencias pero, hasta por ahí no más. Tener flexibilidad, adaptarse. Hicimos grandes intentos con el vino Rosé, que sigue creciendo pero tampoco creció tan fuerte como lo que habíamos esperado.

-¿Cómo ve el tema respecto al tema y al trabajo de la Imagen País de Chile? Se han destacado ideas como crear vinos con identidad; desarrollar más términos que permitan asociar al vino con la palabra Chile… ¿Cómo cree que se está llevando el tema?

-Creo que falta mucho. El trabajo que hay que hacer ahí es tan fuerte y necesita muchos más recursos que lo que se está haciendo actualmente. Uno ve grandes esfuerzos pero son nada en relación a lo que están haciendo los vecinos. Por ejemplo cómo presentan Argentina, en general como país, que tiene muchos atractivos que mostrar.
Eso en Chile se junta con un bajo presupuesto. Estamos bien alineados en cuanto a que los esfuerzos que se hacen aúnen y vayamos todos en la misma dirección. Pero eso no es ni un 10% de lo que hay que hacer. Todo el trabajo que está haciendo Wines of Chile, y muchos productores, para cambiar la imagen de “vino chileno, vino barato” están muy bien enfocados. Traer gente para acá -expertos y líderes de opinión- es lo mejor que nos ha podido pasar en Chile; que vengan a Chile y conozcan esto. Pero tiene que ser mucho más que lo que se está haciendo.

-El Gobierno y los privados evalúan nuevos mercados secundarios para las exportaciones agroindustriales: Bahamas, Jamaica, Trinidad y Tobago, Rusia, Lituania, Estonia, Filipinas, Malasia e Indonesia. ¿Le parece que va en la dirección correcta?

-Creo que no hay que mirar en menos ningún país. Para mí Indonesia es un tremendo mercado para el vino chileno, sobre todo vinos de alto nivel. En lo que hay que dejar de invertir recursos es en los mercados de vino chileno masivo. Pero donde hay algún mercado en que se puedan consumir vinos de alta calidad, de todas maneras hay que estar aunque sean pequeños. Porque si no, nos ganan nuestros competidores, nos gana Argentina… hasta los mexicanos!

-¿Qué mercados les han llamado la atención y que aunque no son muy conocidos sí tienen atractivo?

-Me ha llamado la atención y sorprendido, aunque no somos muy expertos porque estamos recién partiendo, Centro América, Costa Rica. También está el poder encontrar un importador adecuado. Surgió sin que nosotros hiciéramos un contacto y nos ha dado un tremendo resultado. Probablemente, no habríamos llegado a ese país por nuestra cuenta hasta tener consolidado otros mercados pero, nos está dando una grata sorpresa. Uruguay, lo mismo, logramos abrirlo por un contacto por otro lado y ya estamos enviando una segunda orden.
Ningún contacto se puede menospreciar. Siempre hay que cuidarlos y trabajarlos.
Indonesia, Australia… Ahora, Chocalán no es un gran referente para las grandes viñas que exportan mucho más volumen. Nosotros estamos exportando a más de US$ 44 promedio la caja, no llegamos a esos nichos de vinos masivos que permiten tener un volumen masivo. Para nosotros, los mercados de nicho son súper importantes.

-¿Cuáles son los desafíos que se presentan para la viña en el mediano y largo plazo?

-Consolidar mercados ya abiertos aumentando el volumen y el precio promedio de venta. En forma especial dirigir nuevas estrategias para aumentar ventas en mercados ya abiertos de gran potencial. También llevar un seguimiento y un análisis a los precios. Concentrar esfuerzos en aumentar la venta de vinos más caros, logrando un mejor precio promedio.

Via: Vendimia.cl


Entrevista de la semana - Hernan Ojeda

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Próximo a visitar Chile, este Doctor en Ciencias Agronómicas de la Ecole Nationale Supérieure d”Agronomie, de Montpellier, Francia, viene invitado al país como el princiapl expositor en la ceremonia de inauguración del Nodo Vitivinícola de la región Metropolitana, un proyecto conjunto entre la Corporación Chilena del Vino y el PTI del Valle del Maipo.

Como anticipo a su arribo al país, el experto argentino adelantó algunos de los temas que aboradrá en su charla magistral titulada “Los desafíos de la Vitivinicultura del próximo decenio”.

- ¿Cuáles serán los desafíos que enfrentará el productor de vinos en un futuro próximo?

Uno de los principales será mantenerse en alerta para adecuar su sistema productivo a los cambios en las demanda del mercado. Y, en la medida de lo posible, tratar de prever esta evolución y anticipar los cambios necesarios para mantenerse competitivo.

Para el productor esto implica conocer profundamente los principales factores agro-climáticos que influyen en su sistema productivo e identificar aquellos en donde deberá centrar sus esfuerzos en el caso de necesitar modificaciones significativas. Para ello es necesario ponderar el peso que cada uno de los factores climáticos, biológicos, culturales y tecnológicos tienen en su sistema.

Por regla general se dilapidan enormes esfuerzos en tratar de controlar aquellos factores fácilmente visibles y se descuidan otros de mayor peso, aunque menos perceptibles. Un ejemplo clásico son aquellos viñedos donde se controla rigurosamente la arquitectura de la canopia a través de técnicas de desbrote, raleo o deshoje, por nombrar algunos, pero se descuidan factores básicos para el funcionamiento fisiológico de la planta tales como el estado hídrico o el nutricional.

- Estos desafíos ¿están relacionados a los cambios climáticos de que tanto se habla, y en qué medida?

En muchos casos sí. En aquellos lugares donde el cambio climático introduzca una perturbación importante en el sistema productivo habrá que prever los mecanismos necesarios para adaptarse. La respuesta puede ser muy diferente en función de cada situación, pero lo que está claro es que la inacción será peligrosa.

Esto es una desventaja para aquellos viñedos sometidos a sistemas de producción muy rígidos desde el punto de vista legislativo, como las AOC europeas. Sin medidas correctivas de peso, el cambio climático afectará significativamente las características del vino y esto perturbará sin duda la percepción del consumidor.

- ¿Los cambios climáticos ponen en peligro el futuro viticultura?

No. Simplemente forzará cambios: nuevas regiones, nuevas variedades, nuevos sistemas de conducción, riego, tecnología de bodega, etc. Incluso en muchos viñedos bajo situaciones climáticas desfavorables, el cambio climático puede ser un factor ventajoso.

- ¿La innovación y la productividad, se consideran desafíos para el próximo decenio? ¿Qué importancias podrían tener en la vitivinicultura?

Indudablemente, hablamos de la necesidad de cambios de contextos, de paradigmas y de la necesidad de anticipar y de adaptarse a estas variaciones. Esta adaptación pasará por la innovación y en muchos casos también por la diversificación.

Ya mencionamos la importancia del cambio climático como factor perturbador, pero hay otros. A título de ejemplo, en Europa, por el tema de la salud, cada vez más se habla de la necesidad de disminuir el grado alcohólico de los vinos. El contexto legislativo presiona en ese sentido y el mercado progresivamente responde en consecuencia.

El problema es que durante los últimos treinta años el modelo seguido fue totalmente opuesto. El alto grado alcohólico se consideraba un elemento importante de calidad y todo el sector se movió en esa dirección.

Desde el lado de la investigación se seleccionaron variedades, clones, cepas de levaduras, etc., que se adecuaran a este modelo. Resultado: el grado alcohólico aumento a razón de un grado cada decenio. Ahora es necesario barajar, dar otra vez y construir sobre la base de la innovación: nuevos cepajes, nuevas técnicas de cultivo, nueva tecnología de bodega,…

- ¿De qué manera está afectando la crisis financiera en el mercado vitivinícola?

No soy un experto en economía para dar pronósticos, pero lógicamente esta crisis financiera ya está teniendo consecuencias económicas de la que el mercado vitivinícola no saldrá indemne.

- ¿Qué cambios ha habido dentro de la producción?

Si como producción entendemos al resultante del sistema de productivo los cambios más importantes se refieren a la necesidad de trabajar en armonía con el medioambiente. En un contexto más amplio se habla de viticultura sostenible o sustentable, incluyendo también aspectos económicos y sociales. Este será un aspecto a tener en cuenta en el próximo decenio y una vez más la innovación tendrá un papel fundamental.

Por diferentes motivos (medioambientales, legislativos, económicos, entre otros), términos como “orgánico”, “balance de carbono”, “cero pesticida” o “variedades resistentes” serán más frecuentes en la vitivinicultura de los próximos años.
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¿Quién es Hernán Ojeda?

Este especialista argentino es Doctor en Ciencias Agronómicas de la Ecole Nationale Supérieure d”Agronomie, de Montpellier, Francia, y egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias (UN Cuyo) de Mendoza, Argentina.

Trabajó durante 10 años en el INTA en Mendoza (Argentina) y desde el año 2003 es Ingeniero de Investigación en la Unité Expérimentale de Pech Rouge donde desde el 1 de marzo de 2007 ejerce como Director adjunto de dicha unidad del INRA.

Es autor de numerosas publicaciones en revistas internacionales científicas y técnicas. Ha realizado más de 50 intervenciones en congresos o en reuniones científicas y técnicas.

Ha sido Director de la Maestría en Viticultura y Enología organizada por la U.N.Cuyo/INTA - AGRO Montpellier/INRA, y ha participado y participa como docente cursos internacionales de postgrado en Argentina, España y Francia.

Participa, además, como miembro del comité científico del GESCO (Grupo de Estudios de Sistemas de Conducción), y de revistas científicas y técnicas.

Es consultor de empresas vitivinícola en diferentes países de América del Sur y de Europa.

En 2005 recibió Premio Francisco Oreglia a la Vitivinicultura Argentina por Innovación en Viticultura.

Via: Vendimia.cl


Liquidacion de Vinos

Entrevista de la Semana - Ana María Cumsille

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Entrevista de la Semana: Ana María Cumsille

“Chile está en una buena posición para capear la crisis”
Positivo es el balance que hacen en Viña Altaïr de este 2008 que ya termina. Lograr consolidarse en mercados claves para la empresa, tener una buena recepción por parte de la prensa internacional y estimaciones de crecimiento que superan el 35% avalan el trabajo realizado durante este ejercicio, comenta Ana María Cumsille, enóloga de la viña.

Los desafíos, agrega, son mantener los logros obtenidos y, al igual que la industria vitivinícola chilena, alcanzar un mejor posicionamiento en Estados Unidos.

–Ha sido un año difícil para la industria, ¿cuál es el balance que hace de la viña en cuanto a ventas? (en volumen y en valor)

–Para nosotros fue un muy buen año. Logramos consolidarnos en mercados claves y nuestros volúmenes estimamos que crecerán a una tasa superior al 35%. En valor crecimos a la misma tasa debido a que logramos mantener los precios promedio que teníamos el año pasado pese al explosivo crecimiento. La buena recepción que tuvimos por parte de la prensa internacional por supuesto nos ayudó a poder penetrar algunos de estos mercados y a hacernos un poco más conocidos también.

–¿Cómo visualiza el escenario en 2009, en general y a los mercados en particular? principalmente EE.UU., Reino Unido u otros que son relevantes para las viñas chilenas.

–Lo importante en nuestro caso, como Viña Altaïr, será mantener en 2009 la consolidación lograda en 2008. Debido al nuevo escenario de crisis que estamos viviendo no podemos ser tan ambiciosos.

La realidad mundial del próximo año en particular será, en mi opinión, una ventaja que nos permitirá no decrecer, más que una ventaja que nos permita crecer. En general como industria, Chile está en una buena posición para capear la crisis ya que nos concentramos en el exterior más en el segmento del off trade que del on trade, y está dicho que el consumo se verá principalmente afectado en restaurantes más que en sí mismo. Nuestros vinos son más baratos que los del viejo mundo y ésa puede ser una variable importante en la decisión de los compradores también a la hora de enfrentarse a una góndola llena de alternativas.

–¿Qué desafíos se le presentan a la viña y a la industria en 2009? ¿De qué manera se pueden abordar?

–El principal desafío de la viña, que es a la vez coincidente con el de la industria, es lograr un mejor posicionamiento en EE.UU., lo que debiera resultar en mejores ventas y precios futuros.

El trabajo conjunto que hacemos como industria a través de Wines of Chile es vital. La nueva apertura de la oficina comercial de WoC en Nueva York ayudará tremendamente a lograr el reconocimiento que necesitamos para tener el posicionamiento deseado.

Hay un trabajo importante que hacer también a nivel de Imagen País, aunque obviamente esto nos ayudará en tener un mejor posicionamiento en todo el mundo y no sólo en EE.UU. Es realmente relevante para la industria del vino, más aún pensando que este producto es el que ha sido nuestra bandera por tanto tiempo en el exterior.

–¿Qué proyectos tienen considerado desarrollar en el mediano o largo plazo?

–En el mediano plazo nuestros proyectos se concentran en mejorar cada día mas la calidad de nuestros vinos y posicionar al Alto Cachapoal como un valle de vinos finos. En el largo plazo, quizás tomar un rumbo hacia una viticultura orgánica o biodinámica y por qué no hacer otro vino al nivel de Altaïr, pero monovarietal, puede ser un Syrah o Cabernet-Franc. Son sólo ideas…

–Se planteó la idea de revisar las D.O. de nuestro país, ¿Qué le parece este tema, es conveniente, se debió haber evaluado mucho antes?

–Me parece fundamental revisar este tema; cada día están apareciendo nuevos lugares, sectores con características diferentes y por lo tanto con expresiones distintas en los vinos que merecen tener una denominación diferente. Creo que es necesario para el desarrollo vitivinícola del país abordar estos temas y trabajar en ellos.

Via: Vendimia.cl


Recetas Light

Entrevista de la semana - Soledad Castro, del SAG

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Entrevista de la semana: Soledad Castro, del SAG

“El desarrollo de una denominación de origen debe tener una base técnica y científica”
Pesa a que no se habla de plazos, incluir nuevas Denominaciones de Origen en nuestro país no parece una tarea sencilla. Soledad Castro, jefa de la División de Protección Agrícola del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) explica que la propuesta de modificar el Decreto 464 hasta ahora sólo incluye las áreas geográficas de Zapallar, Cartagena, Litueche y Empedrado. Sin embargo, las zonas denominadas alto, central y costero, no estarían consideradas.

Aunque no dio fechas, la encargada aclaró que no basta sólo con efectuar la solicitud. También se deben entregar estudios técnicos –de superficie, variedades plantadas en el sector, estudio edafoclimático, entre otros– en base a los cuales se realiza un análisis antes de tomar una decisión.

-¿Cuán importante es que se revisen las actuales Denominaciones de Origen de las zonas vitivinícolas en Chile? ¿Desde cuándo se viene planteando esta idea y qué ha ocurrido?

-Siempre es importante la revisión de las denominaciones existentes, debido a que  investigaciones de clima y de suelo han dado como resultado la plantación de vides en  nuevas zonas de producción cuyos vinos tienen características diferenciadas, caracterizados fuertemente por su medio geográfico.

Han ido adquiriendo una reputación en el mercado que hace necesario que estos productos puedan conseguir la calificación de denominación de origen, signos indicativos de la calidad para el consumidor. Además hay una tendencia a desarrollar zonas pequeñas, que en el contexto general se ven disminuidas.

Desde que se estableció el decreto Nº 464 existe el interés por parte del sector productor de incorporar nuevas zonas de producción a la normativa vigente, por los beneficios que se pueden obtener, pero hay que tener presente que esta incorporación esté basada en fundamentos técnicos.

-¿Qué implicancias (efectos y beneficios) puede tener una nueva división de los valles para incluir las áreas nuevas (alto, central y costero)? Es decir, estudios geológicos o geográficos, climáticos, ambientales; cambios en los mapas actuales u otros.

-La inclusión de áreas nuevas permite la identificación de los vinos elaborados a partir de uvas producidas en esas zonas geográficas, lo cual le podría otorgar a esos vinos características distintivas y propias.

Con fecha 17 de noviembre de 2008, se llevó a cabo una reunión de la Comisión Asesora al director nacional en materias vitivinícolas, en la cual participaron representantes del sector público, privado y académicos. En dicha reunión el Servicio planteó un proyecto de modificación al Decreto Nº 464, el cual establece zonificación vitícola y fija normas para su utilización, a petición de solicitudes recibidas recientemente del sector privado para incluir las áreas geográficas de Zapallar, Cartagena, Litueche y Empedrado, previo estudio y análisis.

Las zonas mencionadas alto, central y costero no están contempladas en el proyecto de modificación presentado.

Ante esta propuesta de modificación, Vinos de Chile y la Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos, acordaron realizar un estudio y proponer otras modificaciones al mencionado decreto, como también ver la posibilidad de incluir otras áreas o subzonas de producción, de interés para el sector productor.

-¿Qué ventajas y desventajas tendrá incluir estas nuevas Denominaciones?

-Se debe tener presente que toda nueva inclusión debe realizarse bajo las mismas pautas en que fueron otorgadas las ya existentes. Es decir, los límites están dados por la división administrativa del territorio. Por lo tanto, las proposiciones de zonificación no deben descuidar el aspecto jurídico en que está basado este decreto. Dado lo anterior, las denominaciones alto, central y costero presentan la dificultad de establecer cuáles son los valles y los límites para definirlas.

-¿Cuán complejo es hacer este trabajo y en cuánto tiempo se pueden aprobar las nuevas  denominaciones?

-Desde el punto de vista administrativo y legal, el proceso se inicia con la solicitud al director nacional del SAG, de incluir nuevas denominaciones de origen. El director posteriormente convoca a la Comisión Asesora en Materias Vitivinícolas, en que están los representantes de todos los estamentos del sector privado y estatal, quienes evalúan y analizan esta inclusión, que se define por consenso. Si la proposición es aceptada, se presenta una  propuesta de proyecto con la modificación acordada, la cual es revisada por la División Jurídica del Servicio, para luego enviarse a consideración y aprobación por parte del Ministerio de Agricultura y  posterior firma de la Presidenta de la República.

Cabe destacar que no basta sólo con solicitar que se incluya un área o zona de producción por un particular. Esta solicitud debe estar avalada por un informe técnico que incluya superficie y variedades plantadas en el sector, estudio edafoclimático, número de productores involucrados en el área, volúmenes y destino del vino producido. El desarrollo de una denominación de origen debe tener una base técnica y científica, con el análisis que respalde su inclusión.

-¿Qué efectos puede tener a nivel de información en las etiquetas y de validación en los demás países? Es decir, ¿no se contrapone con alguna norma extranjera o cosas de ese tipo?

-Luego de publicada la modificación en el Diario Oficial, éstas  pueden ser utilizadas a nivel nacional, previo respaldo de la certificación otorgada por las respectivas empresas acreditadas en certificación de uvas y vinos con denominación de origen, lo que significa que dichas menciones pueden ser incluidas en las respectivas etiquetas de los vinos.

En cuanto a la exportación de vinos con las nuevas denominaciones de origen, para evitar los rechazos en destino, se deben realizar los trámites de reconocimiento en los distintos países con los cuales Chile ha suscrito acuerdos, para lo cual se debe cumplir con los protocolos definidos para dicho trámite.

Via: Vendimia.cl


Entrevista de la semana - Danilo Jordan

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Entrevista de la semana: Danilo Jordan

“El tema ecológico va a ir tomando mucha importancia en la industria”
Recientemente CristalChile lanzó su nueva línea de botellas más livianas Ecoglass. Un trabajo que le tomó a la empresa cerca de un año y que se traduce en envases entre 5% y 15% más livianos que los convencionales, explica Danilo Jordan, gerente comercial del área de vinos de la empresa.

El ejecutivo indica que los resultados se lograron antes de lo esperado y que han tenido buena acogida de parte de las viñas. La empresa ya trabaja en el desarrollo de dos líneas más que espera dar a conocer el próximo año.

-¿Hace cuánto vienen trabajando en este proyecto?

-En él hay un concepto de ahorro por el diseño y por el menor consumo de vidrio. Partió hace dos o tres años, cuando empezamos a oír que varios supermercados canadienses e ingleses estaban haciendo presión por tener productos más ecológicos. La mayor fuerza de este tema se generó a mediados de 2007, presionados por la cadena de supermercados Tesco, para así diferenciarse de los demás supermercados. Ellos iniciaron una serie de acciones, bajaron el consumo de energía en su alumbrado, cámaras de frío, sacaron bolsas ecológicas y conversaron con sus proveedores para ver de qué manera podían entregar productos más ecológicos. Así, llegaron al vino y se evaluó tomar ciertas medidas en cuanto a los envases, que permitieran usar menos vidrio y un mejor flete hacia los puntos de destino.

Nosotros siempre hemos tenido envases pesados y livianos, y podríamos haberles dicho a la empresas que optaran por nuestra botella más liviana. Pero, a nuestro juicio, se generaba un problema comercial, porque un vino caro se asocia a una botella más pesada y en una más liviana, perdía imagen.

Empezamos a trabajar y a ver qué podíamos hacer en los envases de vinos finos; a estudiar las botellas de manera de mantener su apariencia lo más posible y bajar el peso.

Ese es nuestro proyecto que hemos llamado Ecoglass. No tenía ningún objetivo de buscar bajas de costos, porque este proceso de cambio –de una botella más cara a una más liviana, manteniendo su esquema– podía hacer que la botella fuera más cara. Porque cuesta un poco más fabricar botellas livianas. Si bien uno utiliza menos vidrio, cuesta más fabricarla.  A veces a los hornos no se les puede sacar todo el vidrio como antes, porque las máquinas no lo permiten; no se mueven a la velocidad que lo hacían antes… Pero en la práctica no fue así y hubo un ahorro de costos.

En suma, entregamos botellas más livianas, en fabricarlas se genera menos CO2 que lo que exigen los ingleses y, a través del tema de fletes también hay ventajas.

Hemos sacado una línea masiva de envases con menor peso y el objetivo final es entregar una botella más ecológica. Esto es muy importante para algunas personas, pero otras no lo valorizan tanto. Hay gente que sí y, si tiene dos vinos que son similares y valen lo mismo, prefiere la botella más liviana. Esas son cosas que en este momento no tienen tanta fuerza, pero creemos que esto va a ir tomando mucha importancia en el futuro en la industria.

-¿Han tenido ya respuesta de las viñas?

-Sí, en este momento sacamos una línea y estamos trabajando en dos más, con lo que estamos completando toda la línea de botellas masivas. Esperamos tener cerca del 75% de las botellas que vendemos en la opción de botellas livianas manteniendo su apariencia.

La aceptación ha sido buenísima. En algunas viñas ya tenemos contactos y en otras no es tan fácil cambiarse, porque tienen que modificar la caja, presentar el producto a sus compradores en el extranjero, explicar sus características, y eso toma su tiempo.

Tenemos un plan y creemos que durante el próximo año el resto de las viñas se van a cambiar a nuestras botellas.

La primera etapa que hemos desarrollado es bajarle el peso a las botellas que teníamos; la segunda es lanzar botellas diferentes, más livianas, que permitan envasar vino de buena calidad y que vamos a empezar a estudiar en 2010. Este año queremos consolidar nuestra línea de botellas más livianas. Hoy tenemos botellas mucho más pesadas que no las hemos tocado, que son para vinos Premium e ícono. Esas no van a cambiar.

Hay líneas en las que hemos bajado el peso en 15% y otras 14%, más no hemos podido. Y eso va asociado a tecnologías de diseño del envase que nos ha permitido diseñarlas adecuadamente para que el vidrio llegue a todas partes y que se parezca a la antigua. Hemos analizado los hombros, los ángulos, los cuellos y también significa desarrollar mucho trabajo en la fabricación, en condiciones tales que permita distribuir el vidrio en forma pareja.

-¿Cuánto demoraron en encontrar el modelo que estaban buscando?

-Partimos hace exactamente un año -no nos pusimos plazo- y empezamos a trabajar hasta que llegamos a la botella que nos pareció buena y se ve igual a la otra. Y estimamos que la pruebe estaba concluida cuando entregamos envases en forma masiva con buenos resultados. Ya estamos entregando botellas hace tres o cuatro meses. Nos demoramos menos de un año en sacar las tres o cuatro botellas de la primera línea en diferentes colores. Ahora estamos trabajando en la segunda y tercera línea, que las vamos a tener una en abril y la otra en junio del próximo año. Con eso vamos a completar el 75% de las botellas livianas.

-La industria vitivinícola pasa por un momento muy complejo por diversos factores, ¿Cómo ha afectado esta situación a la empresa?

-Nosotros somos una empresa de productos intermedios. La botella es un producto que tiene demanda en función de la demanda que tengan nuestros clientes, fundamentalmente en el extranjero. Las botellas que fabricamos para el sector vitivinícola son para exportación.

Efectivamente, en la primera mitad del año o un poco más, las exportaciones que se habían proyectado como crecimiento sobre 10%, anduvieron con crecimiento cero o cercano al 2% máximo. Eso, producto del tipo de cambio que era muy bajo y de algunos otros problemas internacionales que ya se están visualizando, hizo disminuir la demanda y se tradujo para nosotros en menos demanda de botellas. Así estuvimos hasta que empezó a subir el dólar, producto de la crisis.

Pensamos que como las viñas tenían un mejor tipo de cambio, iban a hacer un mayor esfuerzo por conseguir los mercados internacionales que, de alguna forma, habían perdido. Y es que como el tipo de cambio era bajo, tuvieron que subir sus precios. Eso hizo que la demanda por los productos chilenos no creciera con la velocidad que se había esperado. Además de eso, participaban en una serie de promociones, en ciudades importantes como Alemania o Inglaterra y dejaron de hacerlo porque las condiciones de precios no lo permitían.

Después mejoró el tipo de cambio, pero apareció el tema de la recesión.

Diría que la situación no cambió radicalmente. Creo que hoy tenemos un tipo de cambio más alto, pero las viñas no han hecho ajustes en los precios y parece que esa no es la idea. La demanda ha seguido muy estancada; digamos a un ritmo de crecimiento similar al del año pasado.

Creo que este año vamos a terminar muy parecido al año pasado, con un pequeño crecimiento.

-¿Cómo visualizan el escenario a futuro?

-Hay una incertidumbre gigante y nadie sabe exactamente cómo se va a desarrollar el mercado, sobre todo para los vinos chilenos. Hay dos corrientes; una dice que dadas las circunstancias de restricción del consumo que va a haber en el mundo y que ya se está viendo, el vino chileno tendría una oportunidad, por tener una relación precio-calidad adecuada, para colocar sus vinos en el extranjero. Imagino que ahí tendrán que adecuar los precios… no lo sé. Creo que a medida que se vaya desarrollando el año, cada una verá cómo lo hace. La otra corriente dice que este menor consumo nos va a afectar a todos por igual.

-¿Con cuál se quedan ustedes?

-Nosotros estamos suponiendo que va a haber un crecimiento, pero nada espectacular; se mantendrá en torno a 0%, tal vez un poco más. La mayoría de las viñas muestran algún optimismo. Por la información que recogemos nosotros, en general todos dicen que no van a crecer o que van a crecer 5% o 10%.

Por lo que uno recoge del ambiente, el próximo año debiera ser de crecimiento cero o con un pequeño crecimiento. Realmente, no creo que el próximo año las exportaciones caigan en forma significativa; creo que van a estar cercanas a cero.

Hay mucha incertidumbre y creemos que los presupuestos se van a seguir repitiendo hasta fin de año. Este año el crecimiento va a ser 2% sobre el año pasado y creo que el próximo año va a ser muy parecido, a pesar de la crisis, porque muchas viñas van a aprovechar la coyuntura para colocar sus productos y otras van a sufrir los problemas de la recesión. Depende de cómo se muevan comercialmente las viñas y hacia dónde apunte su estrategia comercial.

-Tampoco es como para pensar de aquí al próximo año en cifras positivas…

-No estamos pensando bajo ningún punto de vista que esta recesión, que sabemos que viene muy dura, vaya a golpear de manera importante a nuestro sector vitivinícola de exportación. Puede que a las viñas chilenas les cueste más o menos, pero van a encontrar mercados para sus productos razonablemente bien. Si bien, a lo mejor, no vamos a crecer a tasas importantes, vamos a estar similar a este año.

-Se ha planteado el tema de la eficiencia energética como una alternativa para reducir el alza de los costos que está afectando a toda la industria vitivinícola. ¿Cómo lo enfrenta la empresa?

-Para nosotros es un gran tema. El vidrio requiere mucha energía para fundirlo. Históricamente usábamos gas natural y después de todos los problemas que tuvimos con el gas, empezamos a usar petróleo. Obviamente tenemos una serie de planes y trabajos tendientes a hacer más eficiente el consumo de energía en nuestros hornos. Hemos incorporado algunas cosas y esperamos incorporar otras más durante el próximo año.

Estamos haciendo todos los esfuerzos que están de nuestro lado para buscar mayor eficiencia en nuestros hornos y hacer un mejor uso de la energía y pequeños ahorros de 3% o 4%.

Via: Vendimia.cl



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