Desde ahora, la aplicación de “chips” –trozos o virutas de madera de roble– en contacto con el mosto en fermentación o el vino, será una práctica enológica lícita. Así lo dispuso el Instituto Nacional de Vitivinicultura de Argentina (INV) mediante una resolución.
La medida busca adecuarse a las normas de la Unión Europea y también, poder trasmitirle a los productos vitícolas las características provenientes de ese tipo de madera.
Además, establece cuáles son las maderas autorizadas, que previamente deben ser aprobadas por el Organismo y fija las dimensiones de los trozos a utilizar. Asimismo precisa que las expresiones “Barrica”, “Crianza en Roble”, “Criado en Barrica de Roble” o similares, sólo podrán emplearse cuando se hayan utilizado efectivamente vasijas de roble, debiendo las empresas poner a disposición del Instituto toda la información pertinente para comprobar la veracidad de la producción mencionada en las etiquetas.
El organismo fiscalizador consideró que en los últimos años se ha difundido en gran medida el uso de estos elementos, denominados comercialmente “chips”. Ya en 2004 se autorizó el uso de duelas, con el antecedente en el ámbito internacional de la vitivinicultura de dos Resoluciones de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) del año 2001, aceptando como práctica enológica lícita el uso de madera y de trozos de madera de roble en la elaboración de vinos.
Hace dos años (2005), la OIV aprobó con otra resolución los requisitos de los trozos de madera de roble para su uso en esta práctica. Ese mismo año, la Unión Europea incluyó en la lista de prácticas enológicas autorizadas el uso de virutas de roble.
Fuente: Diario de Cuyo



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