La Bodega Catena Zapata invirtió US$ 860.000 en insumos, equipos y mano de obra en su departamento de Investigación y Desarrollo, encabezada por el enólogo Alejandro Vigil.
A diferencia de las inversiones habituales que realiza una viña, la de Catena consistió en la estructuración de un equipo de trabajo que se desempeñará con el apoyo de universidades e instituciones públicas y privadas, gracias a diversos convenios firmados. “Tenemos definidas áreas de trabajo que corresponden a parte de la bodega. Para investigación existe un equipo de seis técnicos que asumen distintas responsabilidades por línea de trabajo. Gran parte del trabajo es manual dado el volumen que manejamos y tenemos una fuerte inversión en equipamiento como prensas neumáticas para pequeño volumen”, explica Vigil.
Todos los trabajos que realice este departamento, dijo el profesional, se aplicarán en la elaboración de los vinos comerciales pues lo que se busca es explotar el potencial de cada variedad tanto en el viñedo como en la bodega para mejorar la calidad para todos los rangos de vino. “Hoy estamos desarrollando distintos vinos base con o sin maloláctica, momento de cosecha, variedades y demás”, subraya Vigil.
Todas las posibilidades
En bodega se realizan exploraciones del efecto que tienen determinadas prácticas culturales (raleo, deshojes y riego) en los caldos vínicos. “Estamos investigando la adaptación de variedades y clones en las distintas zonas agroecológicas; hacemos selecciones clonales de Malbec, Chenin y Bonarda, entre otras variedades. También se investiga el efecto del tiempo de cosecha sobre variedades tintas y blancas, así como los tiempos de maceración determinados por rendimiento y momento de cosecha, para lo cual utilizamos distintos equipos y prácticas ecológicas”, subraya.
Las experimentaciones más importantes que se hacen sobre el viñedo están dadas por trabajos sobre la influencia de la intensidad lumínica y las temperaturas sobre el perfil aromático y partición polifenólica.
El punto de partida de este trabajo, dice Vigil, no es el predio o la planta sino que va más allá. “Las investigaciones parten en el mercado. El consumidor define el vino que quiere beber y nosotros intentamos, por medio de la investigación, interpretar lo que buscan. Maximizar el potencial de una determinada uva y mejorar la relación precio-calidad del producto final siendo rentables, es nuestro principal objetivo”, acota.
Fuente: Diario Los Andes



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