Viñedos Córpora, el ala vitivinícola del grupo liderado por Pedro Ibáñez, busca seguir con el sello que el empresario ha impuesto en sus otras áreas de negocio, como en los reconocidos hoteles Explora a lo largo de Chile.
Actualmente se encuentra dentro del top 20 de la industria y aspira a estar dentro de los diez primeros. Para ello ha buscado un camino propio, con apuestas no siempre comprendidas en el mercado. Como haberse instalado, y seguir, en Negrete, en el valle del Bío-Bío, calificada por otras viñas como zona de tierras “planas y arenosas”.
Un calificativo que poco importa a esta firma. Su gerente general, Jorge Goles, explica que uno de sus vinos más reconocidos es el Pinot Noir, que se da justamente en la zona de Negrete, así es que ahí permanecerán. Es más, así como esta apuesta por la VIII Región, podrían venir otras.
Dentro de Viñedos Córpora se han propuesto un plan a cinco años de compra de tierras, hasta alcanzar las 1.500 hectáreas, dentro del cual está la consolidación de su proyecto vitivinícola en Argentina, con la compra de las Bodegas Universo Austral en la zona de Neuquén que costará US$ 10 millones. “Nuestra razón de ir a Argentina es estratégica. Agregar vinos argentinos es importante en nuestra cartera, no hacerlo sería una desventaja. Las tasas de crecimiento triplican al chileno y hay un precio promedio mayor” afirma el ejecutivo.
Además de esta firma trasandina, integran Viñedos Córpora las viñas Veranda, Agustinos, Porta, Gracia, y Canata, las que aspiran a competir en los segmentos premium de la industria mundial, único camino -explica Goles- rentable para la industria chilena.
Se trata de una apuesta a largo plazo, tal como cuando Pedro Ibáñez decidió producir la uva para sus viñas, pese a que no era tan rentable como comprarla. “Hoy la uva es un commodity y dejó de ser buen negocio, así que el tiempo nos dio la razón”, dice Goles.
Fuente: Diario Financiero



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